martes, 17 de abril de 2012

Kristallnacht a la española

Reproduzco la carta, no por exagerada no menos inquietante (porque hoy en día no veo nada imposible) de D.ª María José Aldea Aldanondo, titulada “déjà vu”, publicada en XL Semanal el 29 de enero de 2012.
 

La otra noche hablaba con mis hijos acerca de la amenaza social en la que, parece ser, nos hemos convertido los funcionarios. Por lo visto, somos en gran parte responsables de la actual crisis, ya que, como medidas destinadas a solucionarla, se ha propuesto la no creación de más puestos reservados a funcionarios y volver a bajar sueldos.
Mis hijos se fueron a la cama cabizbajos, porque no uno, si no sus dos progenitores son funcionarios y, aunque intentan ocultarlo, sus amigos se acaban enterando. Yo me quedé algo triste pero enseguida se me pasó: tenía que estudiar un caso complicado, así como elaborar un protocolo, y durante el horario de trabajo en el hospital no me da tiempo. Mi marido corregía exámenes y estaba elaborando unas actas, cosas que tampoco puede hacer en el instituto.
Luego me acosté y tuve una angustiosa pesadilla: el Gobierno nos obligaba a identificarnos con una “F” en la solapa y el pueblo, colérico, tiraba piedras a nuestras ventanas y condenaba a nuestros hijos al ostracismo en los colegios. Más tarde, con el pretexto de protegernos, nos conminaban a trasladarnos a unos barrios para funcionarios. Luego nos retiraban de empleo y sueldo, a consecuencia de lo cual nos llevaban a unos campos de trabajo…

¡Salve, futuro!


Al igual que D. Eduardo de Urbano, cuya carta “Manifiesto a favor del ‘botellón’” fue publicada el pasado 22 de enero en XL Semanal, no hace mucho que yo también me vi en la triste y desagradable situación del desempleo (durante varios años) para dirigirme más adelante a un largo peregrinaje (durante aún más años) por trabajos mal pagados y en condiciones poco menos que abusivas, situación que se prolongó durante casi una década, hasta que conseguí encontrar un trabajo medianamente decente, el cual hoy en día rezo para que no me arrebaten los mercados, el FMI, la UE, las agencias de calificación u otros terroristas financieros y caciques varios.
Del mismo modo, los amigos también celebrábamos de vez en cuando algún botellón, aunque el trasfondo era meramente pasar un rato juntos, divertirnos y ponernos un poco chispa: no buscábamos ninguna excusa barata ni chantaje emocional sobre lo duro que es ser joven, cómo todo el mundo está en contra de nosotros y no nos entienden, “soy rebelde porque el mundo me ha hecho así”, etc. Otra diferencia importante entre el “botellón años noventa” y el “botellón siglo XXI” radica en el “rastro”, tanto durante (léase contaminación ambiental) como después (basura y pestilencia por doquier). No cuesta tanto limitar los decibelios, no es tan difícil recoger al terminar la fiesta: de hecho, normalmente se trae todo en bolsas, y no hay que ser ninguna lumbrera, ni vanagloriarse de ser “el futuro”, para deducir su evidente utilidad para introducir dentro todos los restos y depositarlos en el contenedor más próximo (recalco lo de “depositar en”, ya que no es lo mismo que “estampar contra” o “arrojar hacia”).

jueves, 12 de abril de 2012

Cómo hablar dos horas seguidas sin tener nada que decir


Comience por la primera casilla de la columna I y, a continuación, siga con cualquier otra casilla, siguiendo el orden (horizontal) de las sucesivas columnas II, III y IV, pero en cualquier orden vertical. Continúe sin miedo, pronunciando con tono grandilocuente y pausas de efecto, cualquier casilla de cada una de las columnas. Al fin, le resultará un espléndido discurso, válido para cualquier tema político, económico, sociológico o sindical. Quizá nadie le entienda, pero tampoco podrán discutir ni rebatir sus asertos. 

I
II
III
IV
Queridos compañeros.
La realización de las premisas del progra-ma.
Nos obliga a un ex-haustivo análisis.
De las condiciones financie-ras y administrativas existen-tes.
Por otra parte, y dados los condicionamientos actua-les.
La complejidad de los estudios de los diri-gentes.
Cumple un rol esencial en la formación.
De las directivas de desarro-llo para el futuro.
Asimismo.
El aumento constan-te, en cantidad y en extensión, de nuestra actividad.
Exige la precisión y la determinación.
Del sistema de participación general.
Sin embargo, no hemos de olvidar que.
La estructura actual de la organización.
Ayuda a la prepara-ción y a la realización.
De las actitudes de los miembros hacia sus deberes ineludibles.
De igual manera.
El nuevo modelo de actitud de la organi-zación.
Garantiza la participa-ción de un grupo im-portante en la forma-ción.
De las nuevas proposiciones.
La práctica de la vida coti-diana prueba que.
El desarrollo continuo de distintas formas de actividad.
Cumple deberes im-portantes en la deter-minación.
De las directrices educativas en el sentido del progreso.
No es indispensable argu-mentar el peso y la signifi-cación de estos problemas, ya que.
Nuestra actividad de información y de pro-paganda.
Facilita la creación.
Del sistema de formación de cuadros que corresponda a las necesidades.
Las experiencias ricas y prósperas muestran que.
El reforzamiento y desarrollo de las es-tructuras.
Obstaculiza la apre-ciación de la importan-cia.
De las condiciones de las actividades apropiadas.
El afán de organización, pero sobre todo.
La consulta con los numerosos militantes.
Ofrece un ensayo interesante de verifi-cación.
Del modelo de desarrollo.
Los superiores principios ideológicos condicionan que.
El inicio de la acción general de formación de las actitudes.
Implica el proceso de reestructuración y de modernización.
De las formas de acción.
Incluso bien pudiéramos atrevernos a sugerir que.
Un relanzamiento específico de todos los sectores implica-dos.
Habrá de significar un auténtico y eficaz pun-to de partida.
De las básicas premisas adoptadas.
Es obvio señalar que.
La superación de experiencias pericli-tadas.
Permite en todo caso explicar las razones fundamentales.
De toda una casuística de amplio espectro.
Pero pecaríamos de insin-ceros si soslayásemos que.
Una aplicación indis-criminada de los fac-tores concluyentes.
Asegura en todo caso un proceso muy sen-sible de inversión.
De los elementos generado-res.
Por último, y como definiti-vo elemento esclarecedor, cabe añadir que.
El proceso consen-suado de unas y otras implicaciones concu-rrentes.
Deriva en una directa incidencia superadora.
De toda una serie de criterios ideológicamente sistemati-zados en un frente común de actuación regeneradora.

lunes, 2 de abril de 2012

Nueva reforma de educación



Una vez en marcha la estupenda reforma laboral y los espléndidos presupuestos generales del Estado, ya van siendo hora de que demos la bienvenida a D. José Ignacio Wert, flamante nuevo Ministro de Educación, Cultura y Deporte, continuador de la estirpe de grandes lumbreras como Ángeles González-Sinde (ministra que provenía del entorno de las entidades de gestión, merced a cuya presión llegó a donde llegó y con quien Wert comparte el honor de aportar su nombre a la famosa ley antipiratería, aunque fuera auspiciada por Joe Biden, vicepresidente del los EE. UU., e impulsada por la industria del entretenimiento de dicho país, tal como demuestran las filtraciones publicadas por Wikileaks), César Antonio Molina (el del culebrón de la Biblioteca Nacional), nuestro amado guía Mariano Rajoy (el de los “hilitossshhh”), nuestra no menos adorada lideresa Esperanza Aguirre (conocida por la perfecta ortografía y gramática de sus misivas, amén de por aquel divertido bulo que aseguraba que había felicitado por el premio Nobel a la pintora Sara Mago, que nos dio la oportunidad de conocer alguna faceta más del depravado Salvador Sostres, famoso por sus divertidas ocurrencias en la plural Telemadrid) o Javier Solana (el del “catorceavo”).
Como en el caso de muchos de sus predecesores, uno de los grandes proyectos de este insigne personaje consistirá en una nueva reforma educativa (ya vamos por la decimotercera, perdón, treceava, desde 1970). A muchos les parecerá que dicha reforma, siendo tan perentoria, se está retrasando ya en demasía, pero es que la cosa está difícil. Me informan mis contactos infiltrados en el Consejo de Ministros de que la ley en sí ya está redactada por completo y pactada con el resto de grupos políticos. Sin embargo, si existe un nexo común entre todas las reformas educativas que hemos sufrido los españoles, amén de su inutilidad y del hecho de que estuvieran centradas en temas superficiales, dogmáticos y proselitistas en vez de en mejorar nuestra educación, es que siempre se han buscado unos nombres o siglas llamativos y rimbombantes que demuestren la distinción y elegancia de cada nuevo reglamento.
Y ahí estriba el problema: que tras las LGE, LOECE, LRU, LODE, LOGSE, LOPEG, LOU, LOCE, LOE e incluso LOMLOU, entre otras, nuestro rampante nuevo gobierno se ve en un brete a la hora de encontrar una denominación acorde con el prometedor futuro que se abre ante nuestros ojos. Prometedor futuro, eso sí, para los especuladores, corruptos, estafadores y demás aves de rapiña, que dispondrán de una ciudadanía cada vez más ignorante y embrutecida a la que manipular, engañar y explotar a su antojo. No es por nada que las agencias de calificación tengan un interés especial en que todo recorte se centre especialmente en la Educación (además de en la Sanidad), conscientes de que es el principal pilar del progreso y el desarrollo de cualquier sociedad.
En fin, una vez más seguiremos bajando el listón, abocados a hacer el mayor de los ridículos y a añadir una generación perdida más a nuestra historia.