lunes, 7 de febrero de 2011

Mala educación y derecho a fumar


Como estoy viendo que con esto de la ley anti-tabaco hay mucha gente que está perdiendo el norte, voy a intentar aportar un poco de sentido común y coherencia con la carta de D. Alfonso Uruñuela que publicaron en XL Semanal el 30 de enero de 2011.
«Voy a intentar ser breve y conciso en mi escrito sobre la polémica ley del tabaco:
1. º El estado natural del ser humano es el de no fumador.
2. º Los que se saltan la ley natural son los fumadores. Es decir, los que hacen algo contra natura son los fumadores.
3. º Al fumar en un espacio cerrado (bares, cafeterías o cualquier otro local público), si los fumadores tuvieran buena educación, deberían preguntar si molestan y, si es así, deberían espontáneamente no fumar sin necesidad de que se les prohibiese por ley.
4. º Dado que esta buena educación es inexistente entre los fumadores de nuestro país y que, al fumar en locales cerrados, ponen en peligro la salud de los no fumadores, es cuando se debe crear una ley para proteger el derecho de los no fumadores a poder ir a los bares y espacios públicos cerrados sin resultar masacrados por los fumadores.»

Por mi parte, cada día escucho más declaraciones de hosteleros que dicen estar encantados con esta ley y que no es cierto que pierdan dinero, sino que incluso ganan algo más, salvo los aislados y ruidosos casos promocionados por la Federación de Hostelería con los que nos machacan los medios todos los días, sin que a ninguno se le ocurra mencionar que Philip Morris está detrás de todas las campañas en contra de esta ley, así como de la recogida de firmas para su abolición; pero claro, eso no vende mucho como noticia.
Yo sigo viendo los bares tan llenos o más como antes, con la diferencia que ahora el paisaje es diferente: familias con niños merendando en el interior (algo impensable hace seis semanas) y esclavos fumando en el exterior. Cuando prohibieron fumar en los transportes públicos, muchos se llevaban las manos a la cabeza diciendo «¡Pero cómo me voy a pasar todo el trayecto sin fumar!» Y luego lo hacían sin problemas, o bien simplemente dejaban de fumar, con lo que se ahorraban tal cantidad de pasta al cabo del año que luego les permitía hacer un “trayecto” más, en este caso para irse de vacaciones. ¿Cómo es que ahora afirman no ser capaces de tomarse un café o una caña sin ahumarnos a los demás al mismo tiempo?
A todo esto, a esos que dicen que el año pasado tenían el bar lleno y ahora no, les convendría no manipular las cifras y comparar enero de 2011 con enero de 2010, no con diciembre. ¡Por supuesto que en las vacaciones de navidad van a tener más parroquianos que en plena cuesta de enero! Siguiendo con la manipulación de cifras, aquellos que argumentan que esta ley es una calamidad económica por las pérdidas en impuestos por venta de tabaco parecen olvidar que el gasto sanitario derivado del consumo de tabaco es más del doble de lo que se recauda por dichos impuestos.

No hay comentarios: