viernes, 13 de junio de 2014

Rescatar Alemania: la verdadera historia de la crisis financiera europea



Bankia, el cuarto banco más grande de España, pidió al gobierno un rescate de 19.000 millones de euros el 25 de mayo de 2012. Durante la misma semana, cuatro bancos griegos (Alpha Bank, Banco del Pireo, Eurobank y Banco Nacional de Grecia) recibieron 18.000 millones de euros de su gobierno.


El repentino desplome económico en varios países europeos meridionales, Grecia, Italia, Portugal y España, además de Irlanda (en ocasiones denominados «PIIGS» de manera equívoca y peyorativa), se achaca normalmente a la vagancia de sus trabajadores, al sobredimensionamiento de sus sistemas de seguridad social y al imprudente endeudamiento de sus codiciosos gobiernos. Por esta razón, los prestamistas como el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) piden ahora que estos gobiernos recorten su gasto social (medidas de austeridad) y paguen tipos de interés cada vez más altos, pese a que tales medidas sólo sirven para empeorar la situación.


«En lo que concierne a Atenas, me vienen a la cabeza todas esas personas que se dedican a evadir impuestos,» declaró a The Guardian la francesa Christine Lagarde, directora gerente del FMI.


En realidad, gran parte de los rescates se destina a saldar el endeudamiento creado por los préstamos que los bancos privados de Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España solicitaron en el extranjero (para financiar sus proyectos inmobiliarios y otras intrigas), no para comerciantes, pequeños empresarios ni ciudadanos corrientes y molientes. Y, asombrosamente, la mayor parte de esos préstamos temerarios los concedió la banca privada (y parte de la pública) de sólo cuatro países: Francia, Alemania, el Reino Unido y Bélgica (en ese orden).


Peter Böfinger, asesor económico del gobierno alemán, dio en el clavo con sus afirmaciones a Der Spiegel en el año 2011: «Ante todo, los rescates no están destinados a los países con problemas, sino a nuestros propios bancos, que tienen altas cantidades de crédito allí».


Profundicemos un poco más. En primer lugar: ¿es cierto que estos países endeudados derrochasen sin control? Veamos algunas cifras muy instructivas: antes de 2008, los gobiernos de Irlanda y España estaban menos endeudados que Bélgica, Francia, Alemania o el Reino Unido. En 2007, la deuda de Irlanda equivalía aproximadamente al 25 por ciento de su PIB. En el caso de España, al 36 por ciento. Mientras tanto, la deuda de Bélgica era del 84 por ciento, la de Francia y Alemania del 65 por ciento, y la del Reino Unido del 44 por ciento. La deuda de Portugal era aproximadamente del 65 por ciento (igual que Alemania), mientras que Grecia e Italia sí que alcanzaban más del cien por cien.


Desde la BBC, Laurence Knight apuntaba lo siguiente: «Madrid estaba saldando sus deudas: sus ingresos fiscales eran superiores a su gasto total. En cambio, Berlín incumplía sistemáticamente el nivel máximo de endeudamiento establecido en el Tratado de Maastricht (tres por ciento del PIB anual).» Curiosamente, la misma situación en la que se encontraban Francia y el Reino Unido, aunque este último no es uno de los signatarios de dicho Tratado).


En segundo lugar, ¿quién prestaba ese dinero que después se hizo tan difícil de devolver? Después de todo, como se suele decir, «dos no se pelean si uno no quiere». Los prestatarios y los prestamistas comparten el riesgo y la culpa.


Bloomberg echó un vistazo a las estadísticas del Banco de Pagos Internacionales y llegó a la conclusión de que los bancos alemanes habían prestado la asombrosa cantidad de 704.000 millones de dólares a Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España antes de diciembre de 2009. Entre dos de los mayores bancos privados de Alemania —Deutsche Bank y Commerzbank— prestaron 201.000 millones de dólares a Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España, según las cifras recopiladas por Business Insider. Y BNP Paribas y Crédit Agricole de Francia prestaron 477.000 millones de dólares a Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España.


¿Qué parte de estos préstamos iban para los gobiernos? The Economist publicó algunas cifras interesantes: «sólo» 36.000 millones de dólares fueron a parar a los gobiernos de Grecia, Portugal y España. El resto fueron préstamos procedentes de bancos como el muniqués Hypo Real Estate, que distribuyó más de 104.000 millones para proyectos inmobiliarios.


Para mayor detalle, la BBC tiene una excelente herramienta gráfica que muestra de dónde estaba recibiendo préstamos cada país. Alemania es el mayor acreedor de España, con 1317 millones de euros (1712 millones de dólares), y también de Portugal, con 266 millones de euros (346 millones de dólares). La mayoría de la deuda griega corresponde a Francia: 414 millones de euros (538 millones de dólares).


Y por último, ¿quién se beneficia de todo esto? Para empezar, los bancos alemanes empezaron a sacar su dinero: Bloomberg estima que, a partir de diciembre de 2009, 590.000 millones de dólares han regresado a Alemania. Pero la deuda continúa ahí, con lo que los países endeudados se ven obligados a acudir a prestamistas como el BCE, quien a su vez lo recibe del Bundesbank (el banco central alemán). El tipo de interés que pagaba el gobierno alemán por los bonos a diez años era de sólo el 1,42 por ciento; por lo visto, el más bajo de toda su historia. A los franceses tampoco les iba mal con su 2,42 por ciento.


Pero el dinero del BCE llega con ataduras en forma de una rigurosa austeridad. Si bien es cierto que los países endeudados pueden solicitar créditos a precios de mercado en lugar de aceptar estos préstamos condicionados, en realidad les saldría muy caro: el tipo de interés de los bonos a diez años estaba entre el 5,5 por ciento de Italia y el astronómico 30 por ciento de Grecia.


«La crisis de la eurozona se enmarca a menudo como un plan de rescate que los países ricos y responsables como Alemania han ofrecido a los países pobres e irresponsables como Grecia,» escribe Ezra Klein en el Washington Post.


La cruda realidad es que esta crisis es al menos en parte (o tal vez sobre todo) culpa de los bancos de países ricos como Francia y Alemania, y que realmente son estos bancos los que han sido rescatados por el BCE y el FMI.


Los «Indignados» de Madrid, «Blockupy» en Frankfurt y «Occupy Wall Street» están en lo cierto.


Pratap Chatterjee es autor de dos libros sobre la guerra contra el terrorismo: El ejército de Halliburton: cómo una compañía petrolera de Texas con buenas conexiones revolucionó la política bélica de EE. UU., e Irak, Inc. (Seven Stories Press, 2004). Es director ejecutivo de CorpWatch y presta sus servicios en los consejos de Amnistía Estados Unidos y el Corporate Europe Observatory.