martes, 31 de mayo de 2011

Plutocracia

Juan Manuel de Prada (XL Semanal, 22 de mayo de 2011).

Cuando era joven, no leía las páginas económicas de los diarios porque se me antojaban un coñazo; y la petulancia propia del hombre de letras me obligaba a desdeñar los números. Ahora que soy mayor procuro no leerlas tampoco, pero en mi elección ya no intervienen la petulancia o el desdén, sino el horror al mal. El mal, sin embargo, posee una fascinación hipnótica, una suerte de magnetismo turbio, como la Gorgona; y aunque sepamos que mirarlo de frente nos petrificará, acabamos haciéndolo. Hace un par de semanas, las páginas económicas de los diarios publicaban los resultados de las principales compañías eléctricas: así, sabíamos que una de ellas había obtenido un beneficio neto, durante el primer trimestre de este ejercicio, superior a los 1000 millones de euros, un 10 por ciento más que el primer trimestre del año anterior; y que otra había cerrado el pasado ejercicio con un beneficio de más de 4100 millones, un 20 por ciento más que el ejercicio anterior. El consejero delegado de esta última, para celebrar tan opíparos resultados, reclamaba al Gobierno una subida de la tarifa de acceso de entre el 15 y el 20 por ciento durante los dos próximos años, que se traduciría en un alza del recibo de la luz de entre un 7,5 y un 10 por ciento; un alza que debería acumularse a las sufridas en los últimos tiempos. Con un par.

Hasta aquí los números, expuestos desnudamente, con esa aritmética gélida con que se desenvuelve el mal. Cifras semejantes las hallamos todos los días en las páginas económicas de los periódicos, referidas a grandes corporaciones y emporios financieros: pocos días antes, el consejero delegado de un banco, tras hacer públicos sus beneficios mastodónticos, anunciaba que las concesiones de créditos se mantendrían cerradas durante los próximos años. Y, entretanto, crece la insolvencia de familias y pequeños empresarios, incapaces de afrontar sus deudas; crecen el paro (en volandas de esa “flexibilización del empleo” que, según nos aseguran cínicamente, es la panacea contra la crisis) y los recortes salariales que es un primor. De donde hemos de inferir, necesariamente, que el deterioro constante de nuestra economía real es proporcional a la creciente lozanía de las grandes corporaciones; y que todas las medidas que hasta la fecha han impulsado los gobiernos no tienen otro objeto que detraer el dinero de la economía real para engrosar las cuentas de resultados de las grandes corporaciones. Las subidas del recibo de la luz quizá sean una expresión especialmente escandalosa; pero encontraríamos otras pruebas por doquier, igualmente inequívocas.

A medida que la crisis causa estragos, resulta cada vez más evidente que estamos asistiendo a la consagración de una nueva forma de plutocracia, lograda sobre el expolio de la economía real y la rendición del poder político, convertido en perro caniche de las consignas que recibe del gran capital. La crisis, que nació cuando la burbuja del sector financiero alcanzó dimensiones insoportables, se pretende solucionar del modo más peregrino: en lugar de explotar esa burbuja vacía, o de reducirla a unas dimensiones soportables, lo que se trata es de abastecerla, nutriéndola con los recursos de una economía real exhausta, hasta convertirla en una burbuja “maciza”, mientras la economía real queda reducida a una carcasa hueca y exangüe (paro creciente, familias insolventes, pequeñas empresas condenadas a la quiebra, etcétera). Para completar esta labor maligna, la plutocracia tiene bien agarraditos de salva sea la parte a los Estados, cuya deuda forma parte de esa burbuja financiera que ahora se trata de estabilizar a toda costa, reduciendo a la inanición a sus contribuyentes; es un empeño suicida, pero los Estados han asociado su destino al de la plutocracia: forman ya una aleación inseparable, una amalgama que tarde o temprano saltará hecha añicos; pero que, hasta entonces, nadie podrá separar.

En medio de este enjambre de malignidad, la propaganda oficial se desvive por convencer a la pobre gente expoliada de que las privaciones y sacrificios que ahora se le exigen redundarán en su beneficio. Que es como si el vampiro prometiera sarcásticamente a la víctima cuyas venas está saqueando que de este modo la protegerá de contraer una anemia. Y, mientras nos imponen nuevas privaciones y sacrificios, nos entretienen con sus cabriolas y volteretas (una campaña electoral por aquí, unas primarias por allá), que es como si el vampiro que nos saquea las venas nos hiciera cosquillas en las plantas de los pies, para aliviarnos los estertores.

lunes, 30 de mayo de 2011

La historia más grande jamás contada



Horus, cuya madre era la virgen Isis-Meri, nació el 25 de diciembre. Su nacimiento se vio acompañado por una estrella de oriente, la cual a su vez siguieron tres reyes para encontrar y adorar al salvador recién nacido. A los doce años de edad ya era un pródigo niño maestro, y a los treinta fue bautizado por un personaje conocido como Anup, momento en el cual dio comienzo su ministerio. Horus tenía doce discípulos con los que recorría los caminos realizando milagros tales como sanar a los enfermos o caminar sobre las aguas. Horus fue conocido por muchos nombres reverenciales como “La Verdad”, “La Luz”, “Mesías Ungido por el Espíritu Santo”, “Buen Pastor”, “Cordero de Dios” y muchos otros. Después de ser traicionado por Typhon, Horus fue crucificado y enterrado durante tres días, después de los cuales resucitó.


Atis, de Frigia, nació de la virgen Nana el 25 de diciembre, fue crucificado, colocado en una tumba y resucitó al tercer día.
Krishna, de la India, nació de la virgen Devaki con una estrella de oriente señalando su advenimiento, realizó milagros con sus discípulos y resucitó después de su muerte.


Dionisos, de Grecia, nació de una virgen el 25 de diciembre, fue un profesor ambulante que realizaba milagros tales como convertir el agua en vino, era conocido como “Rey de Reyes”, “Hijo Unigénito del Padre”, “El Alfa y el Omega” y de muchas otras maneras; finalmente resucitó después de la muerte.


Mitra, de Persia, nació de una virgen el 25 de diciembre, tenía doce discípulos, realizaba milagros y al morir fue enterrado y resucitó al tercer día; también era conocido como “La Verdad”, “La Luz” y de muchas otras maneras. Curiosamente, el día sagrado de culto de Mitra era el domingo.


Jesucristo nació de la Virgen María el 25 de diciembre en Belén, su nacimiento fue anunciado por una estrella de oriente, seguida por tres reyes o magos para encontrar y adorar al nuevo salvador. A los doce años de edad era un niño maestro y a los treinta fue bautizado por Juan Bautista, con lo que comenzó su ministerio. Jesús tenía doce discípulos con los que recorría los caminos realizando milagros como sanar a los enfermos, caminar sobre las aguas o resucitar a los muertos; también era conocido como “Rey de Reyes”, “Hijo de Dios”, “Luz del Mundo”, “El Alfa y el Omega”, “Cordero de Dios” y muchos otros. Después de ser traicionado por su discípulo Judas y vendido por 30 monedas de plata, fue crucificado, colocado en una tumba y al tercer día resucitó y subió al Cielo.


Más que nada, la secuencia del nacimiento es totalmente astrológica. La estrella de oriente es Sirio, la más brillante del cielo nocturno, la cual se alinea con las tres estrellas más brillantes de la Constelación de Orión el 24 de diciembre. Estas tres brillantes estrellas reciben hoy el mismo nombre que en la antigüedad: Los Tres Reyes Magos. Tanto los Tres Reyes Magos como la estrella más brillante, Sirio, apuntan hacia el amanecer el 25 de diciembre. Esta es la razón por la cual los Tres Reyes Magos “siguen” a la estrella de oriente: para encontrar el amanecer, el nacimiento del Sol.


La Virgen María es la constelación Virgo, también conocida como Virgo la Virgen. Virgo significa “virgen” en latín. El símbolo de Virgo en la antigüedad era la eme modificada. Esta es la razón por la cual el nombre de María, junto con otras madres vírgenes, tales como Myrrha, la madre de Adonis, o Maya, la madre de Buda, empiezan por eme. También se alude a Virgo como la Casa del Pan, y su representación es una virgen sosteniendo una gavilla de trigo. Esta Casa del Pan y su símbolo del trigo representan agosto y septiembre, la época de la cosecha. A su vez, de hecho, Belén se traduce literalmente como “la casa del pan”. De este modo, Belén es una referencia a la constelación Virgo, un lugar en el cielo, no en la Tierra.


Hay otro fenómeno muy interesante que tiene lugar alrededor del 25 de diciembre, en el solsticio de invierno. Desde el solsticio de verano hasta el solsticio de invierno, los días se van haciendo cada vez más cortos y cada vez más fríos. Desde la perspectiva del hemisferio norte, parece como si el Sol se moviera hacia el sur, se hiciera más pequeño y se esfumara. En la antigüedad, el acortamiento de los días y la caducidad de las cosechas al aproximarse el solsticio de invierno simbolizaban el proceso de la muerte. Era la muerte del Sol. El 22 de diciembre la desaparición del sol se había completado totalmente, ya que el Sol, después de moverse constantemente hacia el sur durante seis meses, llega a su punto más bajo en el cielo. Y entonces se produce un hecho curioso: durante tres días, el Sol deja de moverse hacia el sur, al menos en apariencia. Durante esta pausa de tres días, el Sol permanece en las inmediaciones de la constelación Crux o de la Cruz Meridional. Y tras este período, el 25 de diciembre, el Sol se mueve un grado, esta vez hacia el norte, presagiando días más largos, calidez y la primavera. Y así está escrito: el Sol fallecía en la cruz y estaba muerto durante tres días, pero solo para resucitar o nacer de nuevo. Esta es la razón por la cual Jesús y muchos otros dioses solares comparten los conceptos de la crucifixión, la muerte durante tres días y la resurrección. Es el período de transición del Sol antes de volver a cambiar su dirección hacia el hemisferio norte, trayendo la primavera y, de este modo, la salvación.


Sin embargo, en la antigüedad no se celebraba la resurrección del Sol hasta el equinoccio de primavera, o Pascua. Esto era así porque es en el equinoccio de primavera cuando el Sol oficialmente derrota a la malvada oscuridad, ya que a partir de entonces el día se hace más largo que la noche y surgen las vivificadoras condiciones de la primavera.
Pero probablemente el simbolismo astrológico más obvio sobre Jesús tenga que ver con los doce discípulos, que no son sino las doce constelaciones del zodíaco junto a las cuales viaja Jesús, por ser el Sol.


Además, la figura de Jesús, un híbrido literario y astrológico, es claramente un plagio de Horus, el dios-Sol de Egipto. Por ejemplo, los muros del Templo de Luxor en Egipto tienen imágenes grabadas de alrededor de 3500 años de antigüedad que representan la anunciación, la inmaculada concepción, el nacimiento y la adoración de Horus. Las imágenes comienzan con Thaw anunciando a la virgen Isis que va a concebir a Horus, después a Nef, el espíritu santo, fecundando a la virgen, y luego el nacimiento de la virgen y la adoración. Esta es exactamente la historia de la milagrosa concepción de Jesús. De hecho, las similitudes literarias entre las religiones egipcia y cristiana son asombrosas.


Y los plagios son continuos. La historia de Noé y su arca está tomada directamente de la tradición. El concepto del diluvio universal está omnipresente en todo el mundo antiguo, con más de doscientas crónicas en diferentes épocas. Sin embargo, no hace falta irse demasiado lejos para encontrar una fuente pre-cristiana, ya que en el 2600 a.C. se escribió la Epopeya de Gilgamés, la historia de un gran diluvio ordenado por dios, un arca con los animales salvados, e incluso la liberación y el retorno de una paloma, entre muchas otras similitudes con la historia bíblica.


Y después está el plagio de la historia de Moisés. Se dice que, tras su nacimiento, Moisés fue colocado en un cesto de juncos y dejado a la deriva en el río para evitar el infanticidio. Más adelante fue rescatado por la hija del faraón, que lo mandó criar como si fuera un príncipe. Esta historia del niño en un cesto está tomada directamente del mito de Sargón de Acad, alrededor del 2250 a.C. Sargón fue colocado en un cesto al nacer para evitar el infanticidio y dejado en un río a la deriva. También fue a su vez rescatado y criado por Akki, una matrona de la familia real.


Además, a Moisés se le conoce como el legislador, el portador de los diez mandamientos, la Ley Mosaica. Sin embargo, la idea de la Ley entregada por dios a un profeta en la montaña también es un tema muy antiguo. Moisés es solo otro legislador de una larga estirpe de legisladores de la historia mitológica. En La India, Manú era el gran legislador. En Creta, Minos ascendió al Monte Dicta, donde Zeus le entregó las leyes sagradas. Y en Egipto tenemos a Mises, que llevó unas tablas de piedra en las que se escribieron las leyes de dios.


Por ultimo, en lo que concierne a los diez mandamientos, están tomados directamente del hechizo 125 del libro de los muertos de Egipto. Donde el libro de los muertos formulaba “no he robado” se convirtió en “no robarás”, “no he matado” en “no matarás”, “no he mentido” en “no dirás falso testimonio ni mentirás”, y así sucesivamente. De hecho, la religión egipcia es la más probable base fundacional primordial de la teología judeocristiana. El bautismo, la vida después de la muerte, el juicio final, el nacimiento de una virgen, la resurrección, la crucifixión, el arca de la alianza, la circuncisión, el salvador, la sagrada comunión, el diluvio universal, la semana santa, la navidad, la pascua, y muchos otros más, son todos atributos de ideas egipcias muy anteriores al cristianismo y el judaísmo.


lunes, 16 de mayo de 2011

¿Arderá el fuego con diferente vigor según el sexo de quien se enfrente a él?


Bombera o bombero, que sepa tirar la puerta (El País, 16 de febrero de 2011).

La exigencia a las aspirantes de Madrid de las mismas pruebas físicas que a los hombres desata el debate. ¿Qué ocurre cuando la igualdad es garantía de que habrá discriminación?
M. S. tiene 31 años y una vocación a prueba de horas de entrenamiento extenuante. Cuando se le pregunta de dónde le viene la inclinación, menciona esta escena: «Estábamos en casa viendo el incendio del Windsor y mientras mi madre no paraba de decir ‘qué miedo’, yo pensaba que me encantaría estar allí». Del siniestro en el conocido edificio hace ya seis años y no ha cambiado de idea. «Quiero ser bombera», afirma. Hay otras cuatro o cinco mujeres, menudas pero atléticas, que como ella llevan años curtiéndose en un gimnasio para doblegar unos cuerpos que, por naturaleza, están lejos de los estándares del físico de un bombero.
Han perseverado, han echado horas corriendo, nadando y levantando pesas, algunas se han presentado a las oposiciones de cuerpos como el de Valencia y Cuenca -y han superado las pruebas físicas que les pedían-; pero ahora se encuentran con un muro. El Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, que necesita incorporar a 220 nuevos miembros, convocó la oposición en diciembre. Las bases las dejaron heladas: no solo contemplan las mismas pruebas físicas para hombres y mujeres, sino que algunas son tan exigentes que, aseguran, dejan fuera a cualquier mujer, por preparada que esté.
El de Madrid es, si no el único, uno de los pocos cuerpos de Bomberos que no distingue entre hombres y mujeres en las pruebas físicas de acceso. En general, se usan baremos diferentes en función del sexo. Es decir, se corre o nada la misma distancia pero con tiempos mínimos diferentes. Es el caso de las pruebas de, al menos, diez cuerpos cuyas bases ha consultado este periódico (Valencia, Santander, Cuenca, Las Palmas, Alicante, Fuenlabrada, Guadalajara, León, Salamanca, el de AENA…). Madrid, en cambio, se aferra a la igualdad total. Para Natalia Baza, otra aspirante de 29 años, es discriminación. Si las pruebas son tan duras que ninguna mujer podría pasarlas, tiene claro que «Madrid no quiere bomberas».
Estrictamente, la discriminación existiría si los ejercicios fuesen diferentes. Pero Carmen Navarro, directora general para la Igualdad en el Empleo y contra la Discriminación, apunta a otro hecho: «En el caso de las pruebas físicas para el acceso al empleo, establecer criterios comunes, lejos de favorecer la igualdad, acaba provocando resultados discriminatorios».
Porque las características fisiológicas de unos y otras no son las mismas. «Están más que demostradas las diferencias en la capacidad de generar potencia entre hombres y mujeres», explica Pedro J. Benito, profesor de Fisiología y Entrenamiento con cargas en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF. «Se debe fundamentalmente a su composición corporal, con un porcentaje de grasa más elevado y una menor masa muscular. Desde el punto de vista fisiológico, es irrefutable decir que la capacidad de generar trabajo físico es menor en el género femenino», añade.
El cuerpo de Natalia, efectivamente, no está preparado para la prueba física número cuatro: «Carrera de velocidad sobre 110 metros con transporte de implementos». Eso, al menos, asegura que le dice su entrenador. Que es «inalcanzable, imposible» que pueda correr 10 metros, coger del suelo dos pesos de seis kilos y correr con ellos otros 100 metros. Y todo en 18 segundos. La prueba es eliminatoria. «Son marcas muy exigentes y muy difíciles de conseguir para una mujer, incluso aunque esté muy preparada», asegura Pedro Manonelles, presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte. Hay otro ejercicio que le parece especialmente arduo, el que mezcla natación y buceo. «Una atleta profesional quizá podría conseguirlo», añade. «Pero son dos pruebas muy diferentes y pasar las dos con esos tiempos es muy complicado».
Eugenio Amores, jefe del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, no niega la dificultad de las pruebas físicas. Son muy duras, pero son las que tienen que ser, argumenta. Este es el primer año que se han diseñado a modo de yincana, con ejercicios que, explica, «se basan en la carga física que necesita el trabajo diario». Con la actividad normal, un bombero ya carga con entre 16 y 20 kilos de equipo. «Nuestro trabajo requiere personas con un perfil físico determinado», asegura Amores. Y afirma que, con el cambio, «se han eliminado pruebas que a la mujer la perjudicaban, como el press de banca [levantar pesas tumbado boca arriba], que requiere mucha fuerza pectoral».
Para el Ayuntamiento de Madrid, las pruebas son el mínimo exigible a un bombero que vaya a trabajar en la capital. «No se pueden establecer baremos diferentes para un mismo trabajo», afirma Amores. «¿Qué hacemos cuando esa exigencia física sea necesaria en un siniestro? ¿Las apartamos entonces? ¿Las aceptamos ahora y las arrinconamos en el día a día? Eso sí sería discriminación», concluye.
Pero, ¿realmente son imprescindibles esos mínimos tan exigentes? El presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte no se atreve a valorarlo. «Es difícil de saber porque combinan varios ejercicios y no hay pruebas de referencia», explica. Es otra de las quejas de las aspirantes. Antes, las pruebas estaban homologadas. La carrera de velocidad eran 100 metros lisos, lo mismo que corren los atletas en las competiciones oficiales. Convertirlas en yincanas ha acabado con la equivalencia. «No somos quienes para decir cuáles deben ser las condiciones de entrada a una profesión tan exigente», señala Manonelles, y reflexiona: «Los cuerpos de bomberos actúan en equipo, y el trabajo de uno afecta a los demás y a su propia seguridad».
Para Teresa Pérez del Río, catedrática de Derecho del Trabajo de la Universidad de Cádiz y autora de decenas de publicaciones sobre la discriminación en el acceso al empleo, sería interesante comparar las exigencias de los bomberos de Madrid con las de otros cuerpos. «Si para la realización de un determinado trabajo es necesario un mínimo, hay que cumplirlo. Lo que no se puede hacer es incrementarlo más de lo necesario, porque entonces estamos hablando de discriminación indirecta». En el caso de otras comunidades o ciudades que exigen requisitos diferentes a hombres y mujeres, la catedrática es partidaria de eliminar las diferencias y establecer mínimos razonables y comunes. «Si ese esfuerzo no es necesario para los hombres, que no se lo pongan», añade. «¿Qué requisitos exigen en otras comunidades? Si ellos lo ponen muy por encima, ¿no será que los expertos que les han asesorado se equivocan?», se pregunta. Cada cuerpo de bomberos desarrolla sus propias pruebas de entrada. No hay directrices comunes para toda España, como sí ocurre, por ejemplo, con las policías locales.
El jefe de los bomberos madrileños asegura que las pruebas las han diseñado profesores de la escuela de bomberos que además son licenciados en INEF. No puede asegurar si, mientras preparaban la oposición, testaron (sic) con mujeres para ver si alguna superaba los ejercicios. En cualquier caso, Amores defiende la pertinencia de los requisitos. «Con todos mis respetos a otras ciudades, las exigencias profesionales de un bombero en Cuenca no son las mismas que en Madrid. Aquí tenemos edificios de 230 metros que requieren subir un número determinado de escaleras, instalaciones subterráneas como el metro o tuberías a mucha profundidad… Cada cuerpo desarrolla sus pruebas en función de sus necesidades».
Las aspirantes a bombero argumentan que se trata de un trabajo de equipo y que sus características físicas también pueden ser útiles. No todo es fuerza bruta. Ellas consumen menos oxígeno con el equipo, pueden entrar por huecos pequeños, son más flexibles… En alguna de las pruebas de la oposición madrileña es posible que una mujer tenga ventajas, como la del equilibrio (caminar seis metros sobre un tablón de inclinado de 11 centímetros de anchura) o la que consiste en recorrer reptando más de 12 metros por un tubo angosto y sin luz. Pero solo con que alguno de los ejercicios sea eliminatorio, están fuera.
El Instituto de la Mujer, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, escribió la semana pasada una carta al alcalde de Madrid para pedirle que no discrimine a las mujeres en las pruebas de acceso al Cuerpo de Bomberos. «El establecimiento de requisitos físicos distintos para cada sexo en las pruebas selectivas para determinados cuerpos, como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas o los bomberos, no solo no resulta incoherente, sino que se considera necesario dadas las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, que son una realidad», asegura.
La directora del organismo, Laura Seara, desplaza la discusión sobre los mínimos físicos y la sitúa en la normativa. «La ley es muy tajante y muy clara y este es un caso claro de discriminación indirecta», afirma. Seara está convencida de que el Ayuntamiento de Madrid «está cometiendo un error» y recuerda que hasta ahora la inmensa mayoría de las administraciones y el Ejército han cumplido la Ley de Igualdad. «Las pruebas del cuerpo de Madrid imposibilitan totalmente el acceso a las mujeres, cuando lo que hay que hacer es facilitarlo», señala, y precisa: «Partiendo de un nivel muy alto; no olvidemos que son mujeres con una capacidad física excepcional». Los baremos, eso sí, deben ser diferentes para ellas y para ellos. Como ocurre en otros cuerpos que también exigen determinadas características físicas. «Se considera discriminación indirecta por razón de sexo la situación en que una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros pone a personas de un sexo en desventaja particular con respecto a personas del otro», asegura la Ley de Igualdad.
La capital tiene a 1.500 bomberos en plantilla. Solo hay dos mujeres, pero son lo que se conoce como «bombero conductor», diferente de «bombero especialista». Es decir, que conducen y manejan las grúas y las escalas con las que trabajan sus compañeros; no participan directamente en los siniestros. Las pruebas para este puesto son un poco más asequibles. El cuerpo de Barcelona, donde no existe distinción de tareas, tiene 694 hombres y 13 mujeres. Del total de 21.344 bomberos que trabajan en los distintos cuerpos, autonómicos y municipales en España, solo 166 son mujeres, según un cálculo realizado por la secretaria de la Mujer de la Federación de Servicios Públicos de UGT-Madrid, Isabel Vilabella. Este sindicato ha presentado un recurso de reposición para que se anulen las bases de la convocatoria del Ayuntamiento de Madrid.
«La pregunta que hay que hacerse es si siempre que hay emergencias se necesita que todos los bomberos desarrollen las mismas capacidades. Si esto es así, ¿qué ocurre cuando un bombero de género (sic) masculino envejece?», se pregunta Benito. Los bomberos están obligados por reglamento a mantenerse físicamente, pero no pasan pruebas físicas durante su carrera, a menos que promocionen (sic). «Si se quiere velar por la capacidad del cuerpo se deberían pedir pruebas para determinar qué bombero está capacitado para hacer su labor y al resto destinarlos a otras tareas», opina Benito. Un argumento más para las aspirantes a bombero. ¿Se están quedando fuera cuando puede haber bomberos en peores condiciones físicas que ellas?

jueves, 12 de mayo de 2011

La paradoja de Abilene de Jerry B. Harvey


Una calurosa tarde en Coleman (Texas), una familia compuesta por un matrimonio y sus dos suegros se encontraba jugando cómodamente al dominó a la sombra de un porche. Entonces, el suegro propuso hacer un viaje a Abilene, ciudad situada a 80 Km., y la mujer dijo: «Me parece una gran idea» (pese a tener reservas, ya que el viaje sería caluroso y largo, temiendo que sus preferencias no comulgarían con las del resto del grupo). A su vez, su marido dijo: «A mí me parece bien, siempre que tu madre tenga ganas de ir». A lo que la suegra respondió: «¡Por supuesto que quiero ir. Hace mucho que no voy a Abilene!»
El viaje fue caluroso, polvoriento y largo; fueron a un restaurante y la comida fue mala; finalmente, volvieron agotados después de cuatro horas.
Uno de ellos, irónicamente, dijo: «¿Ha sido una excursión preciosa, verdad?» A lo que la suegra respondió que, de hecho, habría preferido quedarse en casa, pero decidió seguirlos sólo porque los otros tres estaban muy entusiasmados. A su vez, el marido dijo: «No me sorprende. Solo fui para satisfaceros a vosotros tres». Y la mujer dijo: «Unicamente fui para teneros contentos. Tendría que estar loca para querer salir con el calor que hace». Finalmente, el suegro confesó que lo había propuesto únicamente porque le pareció que los demás podrían estar aburridos.
De este modo, el grupo se quedó perplejo por haber decidido en común hacer un viaje que nadie de ellos quería hacer. Cada cual habría preferido estar sentado cómodamente, pero ninguno lo confesó cuando todavía tenían tiempo para disfrutar de la tarde.
La paradoja de Abilene se da cuando los límites de una situación particular presionan a un grupo de personas para actuar de una manera opuesta a sus deseos individuales. El fenómeno ocurre cuando un grupo continúa con actividades desacertadas que ningún miembro quiere porque ninguno está dispuesto a expresar objeciones; es una forma de pensamiento de grupo y se explica por teorías psicológicas que sugieren que la especie humana suele sentirse desanimada para actuar en contra de la tendencia del resto del grupo. Fue observada por el experto en administración Jerry B. Harvey en su libro La Paradoja de Abilene y Otras Meditaciones sobre la Gestión.
En psicología social se estudian los motivos ocultos y las señales indirectas que yacen tras los actos y afirmaciones externos de la gente, frecuentemente porque existen determinados frenos sociales que impiden a los individuos expresar abiertamente sus sentimientos o seguir sus inclinaciones.
En resumen, la Paradoja de Abilene postula que, en situaciones críticas, en el pensamiento gregario se produce una tendencia a tomar decisiones poco satisfactorias.