jueves, 29 de julio de 2010

Dude, Where’s My Country? VI

(Traducción de un extracto del capítulo Jesús W. Cristo del libro de Michael Moore ¿Tío, Qué Han Hecho Con Mi País?)


HOLA. SOY DIOS.
Lo que realmente me pone de muy mal humor, al estilo del Viejo Testamento, es cuando la gente toma Mi nombre en vano. Y hay un individuo que Me invoca a las primeras de cambio. Se está haciendo pasar ante vosotros como Mi mensajero personal. Recordad que Yo veo y oigo todo, así que aquí tenéis algún ejemplo de lo que le he oído decir a este tipo: «No podría ser gobernador si no creyera en un plan divino por encima de todos los planes humanos.» «Creo que Dios quiere que sea presidente.» «Siento el consuelo y el poder de saber que literalmente millones de Americanos a los que nunca voy a conocer dicen mi nombre al Todopoderoso todos los días y le piden que me ayude. Mi amigo Jiang Zemin, en China, tiene alrededor de 1.500 millones de paisanos y no creo que pueda decir lo mismo. Y mi amigo, Vladimir Putin, me cae bien, pero no puede decirlo.» ¿Podéis creer a este memo? La verdad es que Putin y Jiang me caen muy bien. ¿De verdad creen que seguiría haciendo tantos chinos y rusos si no me cayeran bien?


Tengo que confesar una cosa: a veces meto la pata. No todas Mis creaciones son perfectas. Y en el caso del humano que conocen como George W. Bush, bueno, fue algo que realmente se Me escapó de las manos. No tengo muy claro qué fue lo que ocurrió. Tengo un control de calidad bastante estricto y es raro que una de mis creaciones resulte ser un cacharro inútil. Pero a veces la cago. Pompeya, por ejemplo: todavía no sé qué demonios ocurrió allí. Estaba experimentando con una nueva mezcla de dióxido de sulfuro y cola sin azúcar y, antes de que me diera cuenta… ¡BOOM! Por lo menos ahora es bueno para el turismo (no como la Atlántida, que fue realmente bochornoso). También tenemos Bangladesh. Estaba intentando ajustar bien los niveles de la tierra y del agua, pero cometí un error de cálculo y no conseguí hacer que cuadrara. Es como cuando estás haciendo la cama, has colocado todo en su lugar, pero siempre queda esa parte que no consigues dejar bien y terminas metiéndola debajo del colchón. Eso es Bangladesh. Toda la maldita región está por debajo del nivel del mar. No hay que tomarse todas esas inundaciones como si fueran muestras de Mi ira divina.


Sí, ojalá os hubiera puesto a todos ojos en la nuca. Defecto de fabricación. Sí, también tenéis razón: no hay suficientes horas en el día. Cuando creé los cielos y la Tierra, debería haber rotado vuestro eje de otra manera para daros por lo menos otras cinco horas de luz al día para terminar todos los recados y llegar a casa a tiempo para preparar una barbacoa. Además, ¿a quién no le gustarían un par de horas más de sueño cada noche? También hay algunas otras cosas que me gustaría haber hecho de otra manera, como haber puesto un poco de sentido común en la cabeza de Tony Blair.
Creedme cuando os digo que, cuando tenga la ocasión de hacerlo todo otra vez de nuevo (una vez que hayáis hecho saltar el mundo por los aires), lo haré bien.


Pero, por el momento, ¿qué hago con el tío este, Bush? No dejo de oírle decir que está “actuando” en “Mi representación”. A ver si nos entendemos. Este tipo NO habla por Mí ni por nadie de aquí arriba.
Yo hablo por Mí mismo o, si estoy cansado, mando un profeta o dos para soltar el rollo. Una vez mandé a Mi Hijo, pero lo único que conseguí fue armar un lío de cojones que todavía perdura. Las cosas no le fueron demasiado bien y, francamente, nuestra relación todavía está un poco tirante desde entonces. Me ha dejado bastante claro que nunca va a volver a la Tierra. Ni Segundo Advenimiento ni leches. “Manda a Gabriel” es todo lo que Me dice cuando menciono el tema.


George W. Bush no fue enviado por Mí en ningún tipo de misión alguna. No fue enviado para eliminar a Saddam, ni para luchar contra ningún eje del mal, y tampoco estaba destinado a ser presidente. No tengo ni idea de cómo puede haber ocurrido. Primero, respondí a vuestras plegarias y quité a su padre de la presidencia. Después, cuando apareció su hijo ocho años después, volví a responder a vuestras plegarias y el tal Gore consiguió la mayoría de los votos. Al igual que vosotros, no contaba con la interferencia de ningún otro ser o tribunal supremo.


Al principio nunca me preocupé demasiado por este joven Bush ya que, en Mi plan divino, lo creé para que fuera uno de esos fiesteros niños ricos. En la Creación del universo, se da la existencia de todos los tipos de gente; y Yo creo de 200 a 300 chicos fiesteros cada día. Son tan necesarios como los científicos y los violonchelistas. Estos chicos son cruciales para mantener el ánimo de la fiesta: hacen reír a la gente, lideran las congas de Jalisco, compran bebidas para los menores de edad. Entonces, después de la fiesta, de vez en cuando tienen que matar a alguien en la carretera, ya que por aquí necesitamos almas a un ritmo constante y rotatorio. Así es como funciona y el pequeño George lo estaba haciendo bien hasta que ese programa de los doce pasos se metió por el medio y la fastidió.
Tío, odio que todos esos grupos “anónimos” (Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos, Bulímicos Anónimos, Ludópatas Anónimos) se dediquen a invocar Mi nombre para desembriagarse, dejar de comer y dejar de apostar. De pronto, ¡ya no hay más pecadores! No es así cómo funciona. Necesito pecadores que pequen y después se arrepientan y vuelvan a pecar, siempre en Mis garras, para de esa manera sacarles algo de penitencia y buenas obras. Si dejan de pecar y comienzan a “rendirse a un poder superior”, es cuando se va al garete toda la amenaza del fuego infernal y la condena eterna que les mantiene cumpliendo Mi voluntad.
Bueno, eso es lo que ocurrió con este chico fiestero en particular. Antes de que pudiera improvisar una plaga de langostas, W. se había salido del plan divino. Hice todo lo que pude para hacer su vida lo más desdichada posible. Me ocupé de que fallaran todos y cada uno de los negocios que emprendiera. Me aseguré de que su equipo de béisbol diera más pena de lo humanamente posible. Incluso aparecí en uno de sus sueños y le convencí de vender a Sammy Sosa, y entonces, sólo para restregárselo, convertí a Sosa en el rey del home run en cuanto se marchó a su nuevo equipo. Pero nada podía vencer a George W. Así que coloqué a su padre en la Casa Blanca, en la creencia de que el pequeño Georgie no podría sobrevivir a eso. Pero eso no perturbó a George en absoluto, y encontró maneras de utilizarlo para su propio beneficio. Antes de que me diera cuenta, ya era gobernador de Texas y se dedicaba a decidir cuándo debía morir la gente. ¡ESE ES MI TRABAJO! No sé, igual me estoy haciendo viejo, puede que me haya vuelto lento, pero nada de lo que intenté –ni siquiera asegurarme de que perdiera las elecciones- surtió efecto. De repente, era todopoderoso y estaba dominando el mundo. Muchos de vosotros perdísteis la fe en mí. Cesaron los rezos y empezaron las maldiciones.
De manera que, para aquellos de vosotros que todavía mantienen algo de fe en Mí, permitidme garantizaros lo siguiente:
1. Yo soy el Señor vuestros Dios y él es el hijo de George, no el Hijo de Dios.
2. Yo no ordené a Bush que invadiera ningún país. Sigue siendo pecado matar a otros seres humanos. Matar humanos es Mi trabajo.
3. Yo no quiero que los niños Me recen en el colegio. Dejad eso para la iglesia y para antes de iros a la cama; ya es bastante para los mocosos. Os empeñáis en obligarlos a rezarme y van a terminar odiándome. ¡Dejadlo ya!
4. La verdad es que vuestras vidas sexuales me importan un pimiento siempre que sean consentidas y entre adultos. Así que os las guardáis para vosotros, ¿de acuerdo?
5. De una vez por todas, dejadme que os diga que Yo no inventé y no apruebo el “creacionismo”. Es un concepto totalmente falaz. Yo soy un evolucionista, a pesar de lo que los Neanderthales reivindiquen en Mi nombre. ¿Quién pensáis que creó la Ciencia? Sólo a un Poder Superior podría ocurrírsele algo tan complejo y milagroso.
6. No estoy de acuerdo con que expongan placas y monumentos con los Diez Mandamientos y otro material religioso en edificios públicos. Pocos saben de la existencia de Mi Undécimo Mandamiento: Te guardarás tus convicciones religiosas donde te quepan.
7. En lo que concierne a esas otras religiones, haré dos aclaraciones. Uno, nunca habrá 72 vírgenes esperándoos ahí arriba. No hemos tenido ninguna virgen aquí arriba desde la madre de Jesús y no os vais a acercar ni a medio metro de ella. Así que ahorraos la dinamita y los cuerpos hechos pedazos, porque nunca vais a conseguir habitación en Mi garito. Y dos, no existe ninguna “Tierra Prometida”. ¿Esa enorme carretada de arena que volqué entre el Mediterráneo y el Río Jordán? Se suponía que NADIE debía vivir allí, y mucho menos luchar por ello hasta tal punto que podría significar el fin del mundo. Yo no le dí esa tierra a los israelitas, y tampoco a Mahoma, y si todo el mundo sigue utilizándome como el terrateniente tendré que resolver la disputa de una vez por todas, así que dejadlo ya.


8. Y por último, se acabaron esas gilipolleces de “Dios Bendiga América”. ¿Qué os hace pensar que sois vosotros los bendecidos y nadie más? No tengo ningún favorito. No creo que hayáis oído a nadie en Yibuti decir “Dios Bendiga Yibuti.” Nunca he oído a nadie pronunciar las palabras “Dios Bendiga Botsuana.” Son más listos que todo eso. A ver si nos entendemos: Dios no bendice América, Dios no tiene tiempo para que le interrumpan con esta palabrería patriótica. Bendecíos a vosotros mismos y dejad de usar Mi nombre como justificación para sentiros superiores a todos los demás. Porque no lo sois. En realidad estáis entre los más tontos del planeta. ¿Que no os lo creéis? Nombradme al presidente de México. ¿Veis? Preguntad a cualquiera en el mundo cuál es el nombre del jefe del país de al lado y podrán deciros quién es con total seguridad.
Mirad, voy a necesitar un poco de ayuda. Me doy cuenta de que debería haber puesto punto final a esta locura unos días después del 11 de septiembre, cuando George W. Bush dijo en el altar de la Catedral Nacional que su misión era “liberar al mundo del mal.” La gente comenzó a creerse que lo iba a hacer. Pues bien, no se puede liberar al mundo del “mal” porque el mal es necesario para definir el bien. El mal es un elemento necesario para vosotros los humanos, una manera que Yo tengo de probaros, retaros, otorgaros la oportunidad de decidir con vuestro libre albedrío entre el bien y el mal. ¿Queréis liberaros de algo de mal? ¿Por qué no empezar con eliminar un poco del que habéis creado vosotros mismos? Dejar que la gente viva en la calle sin un hogar es malo. Permitir que millones de vuestros hijos pasen hambre es malo. Desperdiciar horas interminables viendo telebasura mientras podríais estar practicando sexo sucio con alquien a quien amáis es malo. ¿Queréis luchar contra un malhechor? Pues daos de tortas por toda la habitación durante una hora. Después id a la Casa Blanca y derrotad al demonio que hay dentro. Esa esa vuestra misión. Falladme y estaréis bien jodidos.
Eso es todo. Dios ha hablado.

No hay comentarios: